Alfombras antiguas como objeto de inversión: historia, tipos y criterios de evaluación
Desde la antigüedad, la alfombra ha sido un signo de riqueza y alta prosperidad. Acompañaba a una persona a lo largo de toda su vida: desde el nacimiento hasta la boda, donde servía como parte de la dote, e incluso después de la muerte. Esta tradición se refleja en la historia y la cultura de diferentes pueblos.

La alfombra como símbolo de estatus y patrimonio cultural
Desde la antigüedad, la alfombra ha sido un signo de riqueza y alta prosperidad. Acompañaba a una persona a lo largo de toda su vida: desde el nacimiento hasta la boda, donde servía como parte de la dote, e incluso después de la muerte. Esta tradición se refleja en la historia y la cultura de diferentes pueblos.
Un ejemplo claro es la tumba del famoso bailarín Rudolf Nuréyev en Francia. Está diseñada como su alfombra favorita, echada por encima, lo que subraya su pasión por las antigüedades y, en particular, por las alfombras. Otro ejemplo es el Museo de la Alfombra en Bakú, cuyo edificio está diseñado en forma de una alfombra enrollada, rindiendo homenaje a este arte.
Históricamente, las alfombras también tenían un significado diplomático. Por ejemplo, tras el asesinato de Griboyédov, como compensación al zar ruso, se le obsequiaron no solo el diamante «Sha» sino también varias docenas de magníficas alfombras persas. Esto subraya su alto valor, a la par de las joyas.
Persia: el centro del arte de la alfombra
Se considera que la producción y creatividad mundial de alfombras gira en torno a Persia (el Irán moderno). Aunque los productores del Cáucaso, Turkmenistán, Turquía, Pakistán e India también han hecho enormes contribuciones, las alfombras persas ocupan un lugar especial. Algunos afirman que otras regiones tomaron prestadas tecnologías de Persia, practicando una especie de «espionaje industrial».
Los centros clave de la fabricación de alfombras persas son Isfahán y Tabriz. Las alfombras de estas regiones se distinguen por su alta calidad, diseños complejos y rica historia. Son precisamente estas las que a menudo se convierten en objetos de colección e inversión.

Tres criterios de una alfombra natural
| Color | Fuente natural del tinte |
| Marrón | Nuez |
| Verde | Aceitunas |
| Azul claro | Turquesa |
Para determinar si una alfombra es auténtica y valiosa, es necesario verificar que cumpla con tres criterios principales. Estas premisas ayudan a distinguir un objeto antiguo genuino de la producción en masa.
- Materiales naturales. La base y el pelo de la alfombra deben estar hechos de fibras naturales. Estas incluyen lana, algodón y seda. Una alfombra puede estar hecha de un solo material o de una combinación de ellos, por ejemplo, con una base de algodón y un pelo de lana o seda.
- Tintes naturales. Para teñir los hilos se deben utilizar tintes de origen natural. Los tintes artificiales reducen el valor de la pieza. Tradicionalmente, se utilizaban componentes vegetales para obtener diferentes colores.
- Hecha a mano. Las alfombras más valiosas son las tejidas a mano, no a máquina. Existen varios métodos para distinguir el trabajo manual del de máquina.

Cómo distinguir el trabajo manual del de máquina
El método principal para determinar la autenticidad de una alfombra es examinar su reverso, que es considerado el «rostro» de la pieza para un experto. En una alfombra hecha a mano, las filas de nudos nunca serán perfectamente rectas, a diferencia del tejido a máquina, donde las líneas son impecables.
Otro método es comparar dos elementos idénticos del diseño en la alfombra. En una pieza hecha a mano, siempre diferirán ligeramente en tamaño o forma. En un producto hecho a máquina, todos los ornamentos repetidos son absolutamente idénticos.
También vale la pena prestar atención a los flecos. En una alfombra hecha a mano, son una continuación natural de los hilos de la urdimbre. Si los flecos están cosidos por separado, es una señal de producción a máquina. Finalmente, los bordes de una alfombra hecha a mano rara vez son perfectamente rectos; siempre presentan una ligera irregularidad.

Densidad de nudos y geografía de producción
Un indicador importante de calidad es la densidad de nudos (Knoten) por metro cuadrado. Una alfombra promedio tiene una densidad de 200–250 mil nudos. Sin embargo, los ejemplares de alta calidad, por ejemplo, de la provincia persa de Isfahán, pueden alcanzar una densidad de casi un millón de nudos por metro cuadrado.
Cuanto mayor es la densidad, más detallado y nítido es el diseño, lo que permite al artesano utilizar semitonos y transiciones de color complejas. Esto se puede comparar con la cantidad de píxeles en una imagen digital. La geografía de producción también juega un papel clave en la determinación del estilo y el valor de la alfombra.
- Irán (Persia)
- Afganistán
- India
- Pakistán
- Cáucaso
- Turkmenistán
- Turquía

Determinación de la edad y el origen
La edad de la alfombra es uno de los factores clave que influyen en su precio. Cuanto más antigua y mejor conservada esté, más cara será. Las piezas de los siglos XV-XVIII prácticamente no se encuentran en el mercado abierto y están en museos o colecciones privadas. Las alfombras de finales del siglo XVIII y del siglo XIX ya se pueden encontrar, y representan un gran valor incluso con daños.
La edad se puede determinar por los materiales y los tintes. Antiguamente se usaba principalmente lana, y más tarde se empezó a utilizar algodón para la base. Los colores se desvanecen con el tiempo (abgenutzt), lo que también indica la edad.
Determinar el país de origen es la tarea más difícil y requiere experiencia. Los diseños y ornamentos pueden revelar mucho. Por ejemplo, las tribus nómadas a menudo utilizaban figuras geométricas o imágenes de animales (caballos), que simbolizaban el movimiento. Los pueblos sedentarios, por el contrario, representaban motivos florales, jardines o elementos arquitectónicos, como la cúpula de una mezquita.

Qué alfombras presentan interés para la inversión
No todas las alfombras antiguas son igualmente valiosas. Por ejemplo, las piezas del período soviético, producidas en masa en los koljoses, no presentan interés para la inversión. Sin embargo, hay categorías a las que se debe prestar especial atención.
- Todas las alfombras turcas de seda de la provincia de Hereke.
- Todas las alfombras iraníes (persas), especialmente de Isfahán y Tabriz.
- Alfombras caucásicas y turcomanas (con la excepción de la producción masiva soviética).
Últimamente se observa una tendencia a la reexportación: comerciantes de Oriente vienen a Europa y compran en subastas las alfombras que alguna vez fueron sacadas de su patria. Esto indica que la demanda de piezas antiguas auténticas está creciendo en su tierra natal histórica.
