Restauración del Apóstol de 1648: el segundo nacimiento de un libro antiguo
Llegó al taller una edición eclesiástica del siglo XVII, cuyo estado podría describirse como lamentable. El libro había pasado por más de una reparación, lo que dejó numerosas huellas de intervenciones, no siempre de alta calidad. La inspección inicial reveló una serie de daños graves.

Evaluación inicial: un libro en estado lamentable
Llegó al taller una edición eclesiástica del siglo XVII, cuyo estado podría describirse como lamentable. El libro había pasado por más de una reparación, lo que dejó numerosas huellas de intervenciones, no siempre de alta calidad. La inspección inicial reveló una serie de daños graves.
- La tapa delantera de madera de la encuadernación, partida por la mitad.
- El lomo, completamente separado del cuerpo del libro.
- La desintegración del cuerpo del libro en cuadernillos y hojas sueltas debido a la rotura de los nervios.
- Múltiples manchas, humedades y restos de cera en las páginas.
Además, el libro había sido guillotinado de forma severa y desigual durante reparaciones anteriores, en algunos lugares incluso en diagonal, lo que afectó al texto y complicó el trabajo futuro. Se decidió conservar el cuero original, los bullones metálicos y los cierres, pero reemplazar por completo el lomo posterior.
Desmontaje y limpieza: preparación para una nueva vida
El proceso de restauración comenzó con el desmontaje completo del libro. En primer lugar, las tapas de la encuadernación se separaron cuidadosamente del cuerpo del libro. Luego, se retiraron los restos de cola y cuero antiguos del lomo. Para no dañar los cuadernillos, estos elementos se humedecieron previamente y luego se limpiaron con cuidado.
La siguiente etapa crucial fue el lavado de las hojas. Previamente, se realizó una prueba en una pequeña área para asegurarse de que la tinta y la pintura roja (cinabrio) no se corrieran con el agua. La prueba fue exitosa y todas las hojas se sumergieron en agua para su limpieza.
El agua adquirió casi de inmediato un tono marrón oscuro, lo que indicaba la gran cantidad de polvo y suciedad secular acumulada en el papel. El lavado no solo permitió limpiar las páginas, sino también prepararlas para los trabajos de restauración posteriores, como la eliminación de parches antiguos y la reintegración de las partes faltantes.

Restauración de las páginas y cosido del cuerpo del libro
Tras el lavado, comenzó el meticuloso trabajo de restauración de cada hoja. Con ayuda de un bisturí, se retiraron con cuidado los parches antiguos y toscos. Luego, cada página fue restaurada, reintegrando los fragmentos perdidos con papel especial. Una de las mayores dificultades fue el guillotinado severo e irregular del cuerpo, realizado en el pasado, que debía ser compensado visualmente.
Una vez restauradas todas las hojas, se plegaron de nuevo en cuadernillos. A continuación, comenzó el proceso de cosido del cuerpo del libro. Para recrear la tecnología histórica, el cosido se realizó sobre nervios dobles y gruesos. A diferencia de los métodos modernos, los nervios no se embutían en el lomo, sino que permanecían en su superficie, formando las características bandas en relieve.

Restauración de la encuadernación: trabajo con madera y cuero
Paralelamente, se trabajó en las tapas de madera de la encuadernación. La tapa delantera rota se encoló, y todas las grietas y huecos, especialmente los causados por la carcoma, se rellenaron con una masilla especial para madera. Tras el secado, la superficie se lijó cuidadosamente.
En la tapa trasera, el cuero original se conservaba mejor, por lo que no se retiró por completo, sino que solo se levantó con cuidado para restaurar la base de madera. Para reintegrar las pérdidas de cuero en el lomo y las esquinas, se seleccionó un material nuevo, que luego se tiñó para que coincidiera lo máximo posible con el color y la textura del original.
Los fragmentos originales del cuero antiguo también fueron tratados: se limpiaron e impregnaron con una composición especial para ablandarlos y conservarlos. Esto permitió devolver la elasticidad al material y prepararlo para su montaje en las tapas restauradas.

Montaje del libro: unión de lo antiguo y lo nuevo
Tras preparar todos los elementos, comenzó el montaje final. Primero, se adhirió al cuerpo del libro un nuevo lomo de papel, que formó las bandas en relieve. Luego, se pegó el cuero nuevo sobre el lomo, presionándolo cuidadosamente para marcar el relieve de las bandas.
A continuación, se unieron al cuerpo las tapas de madera restauradas. Los fragmentos originales de cuero conservados se pegaron cuidadosamente en su lugar, y las uniones con el cuero nuevo se disimularon. Después de esto, se colocaron en su sitio los bullones metálicos y los cierres originales.
La etapa final fue el acabado. Toda la encuadernación se tiñó cuidadosamente para ocultar las transiciones entre el cuero antiguo y el nuevo y dar al libro un aspecto unificado y auténtico. Finalmente, el cuero se trató con una cera especial de impregnación que ablanda el material y lo protege de las influencias externas.

Historia del libro: el Apóstol de 1648
| Parámetro | Valor |
| Lugar de publicación | Ciudad reinante de Moscú |
| Año según el antiguo cómputo | Año 7156 |
| Año según el cómputo moderno | Año 1648 |
Tras finalizar la restauración, se logró identificar con precisión la edición. En las últimas páginas del libro se encuentra el colofón, que indica que se trata del «Apóstol», impreso en Moscú.
La fecha de publicación está indicada según el antiguo cómputo, que se contaba «desde la creación del mundo» y no desde el nacimiento de Cristo. Este sistema se utilizó en la Rus hasta las reformas del patriarca Nikon a mediados del siglo XVII.
Para convertir la fecha a nuestro formato habitual, es necesario restar 5508 años del año indicado (7156 - 5508 = 1648). Por lo tanto, el libro fue publicado en 1648, poco antes del cisma de la Iglesia Ortodoxa Rusa, lo que lo convierte en un valioso monumento de la cultura literaria de los viejos creyentes anterior a las reformas de Nikon.
