Joyería soviética: ¿inversión en nostalgia o producción en serie de mal gusto?
La cuestión del valor de las joyas soviéticas suscita opiniones diametralmente opuestas. Algunos consideran estas piezas como una producción en serie de mal gusto, sin interés artístico ni de inversión. En su opinión, estas joyas no merecen ninguna atención.

Dos perspectivas sobre la joyería soviética
La cuestión del valor de las joyas soviéticas suscita opiniones diametralmente opuestas. Algunos consideran estas piezas como una producción en serie de mal gusto, sin interés artístico ni de inversión. En su opinión, estas joyas no merecen ninguna atención.
Otros, por el contrario, afirman que la producción de joyería soviética tiene un gran potencial de inversión. Ven valor no solo en el metal en sí, sino también en las piezas como tales, que con el tiempo pueden volverse raras. El objetivo es examinar ambas perspectivas de manera neutral y determinar si vale la pena invertir en joyería soviética en 2022 y en el futuro.
Características de la producción: enfoque en los años 1960-1990
La atención principal se centra en las joyas producidas entre 1959 y 1993, es decir, aproximadamente desde los años 60 hasta los 90. Fue una época de producción masiva. Las piezas creadas antes de los años 60 ya se consideran antigüedades y son un tema aparte, al igual que las joyas exclusivas de producción limitada, como las de la Fábrica Experimental de Joyería de Moscú.
La producción en masa se estableció en casi todas las repúblicas de la Unión, donde la capital solía tener su propia fábrica de joyas. Los productos estaban al alcance de todos los trabajadores soviéticos, aunque no eran baratos. Con un salario medio de 120-150 rublos, un pequeño anillo de 2-3 gramos costaba el salario de un mes, ya que un gramo de oro costaba entre 30 y 50 rublos.
Una característica distintiva de ese período fue el predominio de las piedras rojas. No se trataba de rubíes naturales, sino de corindón sintético. Se cree que el color rojo no fue elegido al azar, ya que simbolizaba la época, el color de la bandera roja y el poder soviético, lo que lo hacía más apropiado que, por ejemplo, el azul o el verde. Aproximadamente el 70% de toda la producción se realizaba con piedras rojas.

Sellos y marcas: cómo leer el oro soviético
En las joyas soviéticas suelen encontrarse dos sellos principales que proporcionan información importante sobre la pieza.
El primero es el sello del fabricante, o «imennik». Consiste en letras que son el código de la fábrica productora. Por ejemplo, la «М» representa la Fábrica de Joyería de Moscú, y la «Ш» a la de Taskent. A veces, delante de la letra hay un número que indica el año de fabricación (por ejemplo, «6» para 1966) o puntos, cuyo número también indica el año.
El segundo sello es el de la inspección estatal de ensayo, o GOST. Este garantizaba la calidad y la correspondencia de la pureza. Este sello tenía la forma de una estrella con la hoz y el martillo en su interior, junto a la cual se indicaba la pureza y una letra que designaba la oficina de ensayo donde se había probado la pieza. La pureza principal para los artículos de producción masiva era la 583. Existían otras, pero eran menos comunes.

Potencial de inversión: pros y contras
Los partidarios de invertir en joyería soviética destacan varios puntos positivos. En primer lugar, su fiabilidad. Las piedras en las piezas se engastaban mediante laminado, en lugar de pegarse, lo que garantizaba su durabilidad. En segundo lugar, la calidad garantizada del oro, confirmada por el GOST. En tercer lugar, con el tiempo, la cantidad de estas piezas disminuye, ya que fueron fundidas activamente en los años 90, exportadas y continúan siendo empeñadas en casas de empeño.
Los detractores, por su parte, señalan el diseño limitado y monótono, que puede carecer de valor artístico. Además, la demanda de estas piezas está impulsada en gran medida por la nostalgia de la generación que vivió en la URSS, y no está claro si esta demanda se mantendrá entre sus hijos y nietos. También hay que tener en cuenta que las piedras sintéticas que adornan la mayoría de las piezas pesan entre 2 y 3 gramos, y su valor se descuenta en la tasación.

El mercado actual y el público objetivo
Hoy en día, el principal interés por las joyas soviéticas proviene de antiguos compatriotas que viven en el extranjero, por ejemplo, en Alemania. Las principales compradoras son mujeres de 60 años en adelante. Para ellas, estas joyas son un recuerdo de su juventud, de sueños no cumplidos.
Es precisamente la nostalgia el motor clave de este mercado. Es poco probable que la generación más joven de europeos se interese por este tipo de diseño. Los pendientes soviéticos gozan de especial popularidad, ya que sus cierres se consideran muy resistentes y fiables, a diferencia de muchos análogos europeos modernos que se pierden con facilidad. Este factor de fiabilidad también atrae a los compradores de mayor edad.

Conclusiones: ¿inversión o nostalgia?
En resumen, se puede decir que invertir en joyería soviética es una apuesta al 50/50. Por un lado, la cantidad de estas piezas disminuye con el tiempo, lo que podría aumentar su valor como objetos de colección. Por otro lado, la demanda principal se limita a la generación para la cual estos objetos tienen un valor nostálgico.
Desde el punto de vista del inversor, la estrategia más segura es adquirir estas piezas al precio de la chatarra de oro. En este caso, los riesgos financieros son mínimos, ya que el valor del metal siempre será una garantía básica. Cualquier prima sobre el valor del oro es un pago por el componente histórico y cultural, que puede tanto aumentar de valor como quedar sin demanda.
Actualmente, en subastas en línea como eBay, no es fácil comprar joyería soviética al precio de la chatarra, ya que a menudo se vende con una pequeña prima. Sin embargo, la principal fuerza impulsora de este mercado sigue siendo no tanto el cálculo frío, sino los cálidos recuerdos de una época pasada.
