Por qué el recocido es el peor método para limpiar monedas: un experimento demostrativo
Muchos coleccionistas novatos se enfrentan al problema de monedas sucias y cubiertas de óxidos verdes. En busca de una solución, a menudo recurren a recursos en internet, donde se pueden encontrar muchos consejos de limpieza: desde lavarlas y enjuagarlas hasta sumergirlas en diversas soluciones e incluso el recocido.

Métodos de limpieza populares pero peligrosos
Muchos coleccionistas novatos se enfrentan al problema de monedas sucias y cubiertas de óxidos verdes. En busca de una solución, a menudo recurren a recursos en internet, donde se pueden encontrar muchos consejos de limpieza: desde lavarlas y enjuagarlas hasta sumergirlas en diversas soluciones e incluso el recocido.
Sin embargo, no todos estos métodos son seguros para las piezas de colección. Algunos de ellos, especialmente el tratamiento térmico, pueden causar un daño irreparable a la moneda. Para demostrar visualmente las consecuencias, se realizó un experimento de recocido con monedas encontradas en la tierra.
Experimento con una moneda de cobre: daño invisible
Para el primer experimento, se tomó una moneda de cobre. Con la ayuda de un soplete de gas, alimentado con gas para encendedores, se calentó a una temperatura de unos 800 grados Celsius. Después del recocido y enfriamiento, la superficie de la moneda se limpió con un cepillo.
A primera vista, no hubo mejoras evidentes; la moneda no parecía más limpia ni más atractiva. Sin embargo, en realidad, sufrió un daño grave. El proceso de calentamiento, conocido como recocido, provoca cambios irreversibles en la estructura del metal.
- Se destruye la capa protectora.
- Se destruye la capa superficial endurecida formada durante la acuñación.
- Se pierde irreversiblemente el brillo de acuñación y el campo original de la moneda.
Como resultado, la moneda queda dañada. Este daño es perceptible para cualquier persona con conocimientos, y su valor de colección disminuye significativamente, ya que cualquier deterioro de la calidad afecta directamente al precio.

Experimento con una moneda de plata: destrucción total
| Metal | Propiedad al calentarse |
| Cobre | Metal más refractario |
| Plata | Se derrite muy rápida y fácilmente |
El segundo experimento se realizó con una moneda de plata para ver cómo reaccionaría otro metal al calor. El resultado fue aún más desastroso y evidente. Al calentarla con el soplete de gas, la moneda de plata primero se puso al rojo vivo y luego comenzó a derretirse y fluir, perdiendo por completo su forma.
Esto sucede debido a las diferencias en las propiedades físicas de los metales. La plata se derrite mucho más fácil y rápidamente que el cobre, lo que la hace especialmente vulnerable al tratamiento térmico en condiciones domésticas.
El experimento demostró que el recocido de monedas de plata es categóricamente inaceptable. Tal 'limpieza' destruye instantánea e irreversiblemente el objeto, convirtiéndolo en un trozo de metal sin forma.

Resultados del experimento: de moneda a chatarra
Los resultados de ambos experimentos son inequívocos: el recocido no es un método adecuado para limpiar monedas. La moneda de cobre se dañó debido al cambio en la estructura del metal y la pérdida del brillo de acuñación. La moneda de plata fue completamente destruida, derritiéndose en un lingote sin forma.
Después de tal 'tratamiento', los objetos pierden su valor numismático. Lo que era una moneda de colección se convierte en simple chatarra, cuyo valor es igual solo al costo del metal por peso.
Por lo tanto, el método de recocido, a pesar de su aparente simplicidad, causa un daño irreparable a las monedas. Los coleccionistas deben evitar métodos de limpieza tan agresivos para preservar sus piezas en su estado original y no privarlas de su valor histórico y material.
